14.1.09

JIMMY CARTER



Para além dum grande patriota, Ronald Reagan tinha um grande sentido do humor. É um lugar recorrente nos seus biógrafos citar uma das suas engenhosas frases referidas à personagem que nos ocupa hoje:


“A recesão é quanto o teu vizinho perde o trabalho. A depressão é quando o perdes tu. A recuperação é quando Jimmy Carter perde o seu”.


Assim foi que em 1980 Reagan mandou para casa ao, sem dúvida, pior e mais nefasto Presidente da história dos EEUU de Norteamérica. E nesta apreciação estou segura de que -por uma vez ao menos- o consenso será total.


É dificil que um Presidente dos EEUU reunisse no breve período de tão só quatro anos um balanço mais negativo.

Por cingir-nos só ao cenário que nos ocupa, ele sozinho se encarregou de deixar cair sem mover um dedo o regime de Reza Pahlevi, alfombrando o caminho a Jomeini e os ayatolas em Iran. A sua gestão da toma da Embaixada dos EEUU em Teheran em 1979, fica como exemplo de livro de a onde conduze negociar com terroristas -444 dias de sequestro e maltrato dos reféns, com um chapuceiro assalto final que se saldou com a morte de 8 marines. Total para nada.


Indeciso e pusilânime durante a invasão da URSS em Afeganistão, ou a toma do poder pelos comunistas nicaragüenses, é já vox populi a sua férrea amizade com “o grande líder nacional e internacional Ceaucescu” , o gorila Chávez, ou com o também Prémio Nobel Yasser Arafat. E a sua repulsão e ódio face o povo judeu.


Carter é assessor em nómina de um think tank de Abu Dhabi (EUA) que propala a negação da Shoá, e da monarquia medieval de Oman.


Também mediou com o fríki que exerce a sua ditadura em Corea do Norte, induzindo à Administração Clinton a subvencionar o programa nuclear de aquele democrático país.


Quando alguns pensávamos aliviados que já não podia cair mais baixo, no ano 2007 o rotativo “New York Sun” teve acceso a uns documentos que o comprometiam na defesa de um criminal de guerra názi que participara activamente na Shoá.


Enfim, que movido pelo ressentimento, este elemento -ánti-semita de manual- leva os últimos 30 anos enredando e tratando de zancadilhear a política exterior do seu país e do mundo occidental em geral. O mesmo podemos vê-lo legitimando os Governos mais populistas e bananeiros do Cono Sul, que tratando de exercer de mediador com a ETA, ou tomando-se garimbas com algum assassino em série de Hamas ou a OLP.



A seguir reproduzimos a sua última deposição no “The Washington Post” -que os filoestalinistas de “Rebelión” já têm perdido o cú para traduzir e publicar.




UNA GUERRA INNECESARIA


Por experiencia personal sé que la devastadora invasión de Gaza por parte de Israel podría haberse evitado fácilmente.

Tras visitar Sderot el pasado mes de abril y comprobar el grave daño psicológico causado por los cohetes que habían caído sobre esa zona, mi esposa, Rosalynn, y yo declaramos su lanzamiento por parte de Gaza como una acción injustificable y un acto de terrorismo. Aunque raramente causaban víctimas (tres muertes en siete años), la ciudad estaba traumatizada por las impredecibles explosiones. Cerca de 3.000 residentes se habían trasladado a otras comunidades y las calles, los parques y los centros comerciales estaban casi vacíos. El Mayor Eli Moyal convocó a un grupo de ciudadanos a su despacho para reunirse con nosotros y se quejó de que el gobierno israelí no estaba tratando de detener los cohetes, ni por la vía diplomática ni por la militar.

Sabiendo que pronto nos reuniríamos con los líderes de Hamás de Gaza y de Damasco, prometimos evaluar las perspectivas de un alto el fuego. A través del jefe de los servicios de inteligencia egipcios Omar Suleiman, que actuaba de intermediario en las negociaciones entre los israelíes y Hamás, supimos que existía una diferencia fundamental entre ambas partes. Hamás quería un alto el fuego total en Cisjordania y Gaza, mientras que los israelíes se negaban a debatir ningún otro punto que no fuera Gaza.

Supimos que el millón y medio de habitantes de Gaza se estaban muriendo de hambre, ya que el relator especial de las Naciones Unidas sobre el derecho a la alimentación había descubierto que la tasa de desnutrición aguda en Gaza ya igualaba la de los países más pobres del sur del Sahara y que la mitad de las familias palestinas sólo tomaban una comida diaria.

Los líderes palestinos de Gaza se mostraron evasivos en todos los puntos, apuntando que los cohetes eran la única forma de responder a su estado de encarcelamiento y de escenificar su drama humanitario. La cúpula de Hamás en Damasco, sin embargo, se comprometió a considerar el alto el fuego sólo en Gaza, siempre y cuando Israel no atacara Gaza y permitiera que los suministros humanitarios habituales se distribuyeran a los ciudadanos palestinos.

Tras dilatadas conversaciones con los líderes de Hamás en Gaza, éstos también se comprometieron a aceptar cualquier acuerdo de paz que pudiera negociarse entre los israelíes y el Presidente de la Autoridad Palestina, Mahmoud Abbas, que también lidera la OLP, siempre y cuando dicho acuerdo fuera aprobado por la mayoría de los palestinos en un referéndum o por un gobierno unitario electo.

Dado que nosotros sólo éramos observadores y no negociadores, confiamos esta información a los egipcios, y fueron ellos los que se encargaron de la propuesta de alto el fuego. Después de cerca de un mes, los egipcios y Hamás nos informaron de la interrupción de todas las acciones militares de ambos bandos y del lanzamiento de cohetes a partir del día 19 de junio y durante un período de seis meses, e indicaron que los suministros humanitarios recuperarían los niveles habituales que existían antes de la retirada de Israel en 2005 (aproximadamente unos 700 camiones diarios).

No pudimos confirmar este punto en Jerusalén, debido a la renuencia de Israel a admitir negociaciones con Hamás, pero el lanzamiento de cohetes se interrumpió y se produjo un aumento de los suministros de alimentos, agua, medicinas y combustible. Aunque ese aumento sólo constituyó un 20% de los niveles normales. Y esta frágil tregua fue parcialmente rota el 4 de noviembre, cuando Israel lanzó un ataque contra Gaza para destruir un túnel defensivo que había sido cavado por Hamás dentro del muro que encierra Gaza.

En otra visita a Siria a mediados de diciembre, hice un esfuerzo por ampliar el plazo de seis meses que estaba a punto de expirar. Estaba claro que el asunto más importante a tratar era la apertura de los pasos fronterizos de Gaza. Representantes del Centro Carter visitaron Jerusalén, se reunieron con oficiales israelíes y les preguntaron si esto era posible a cambio del cese total del lanzamiento de cohetes. El gobierno israelí propuso informalmente la distribución del 15% de los suministros normales a cambio de que Hamás interrumpiera el lanzamiento de cohetes durante 48 horas. Esta propuesta resultó inaceptable para Hamás y brotaron las hostilidades.

Tras 12 días de "combate", las Fuerzas de Defensa israelíes informaron de que más de 1.000 objetivos habían sido bombardeados. Durante ese tiempo, Israel rechazó todos los esfuerzos internacionales para obtener un alto el fuego, con total apoyo de Washington. Han sido destruidas diecisiete mezquitas, la Escuela Internacional Estadounidense, muchas casas privadas y la mayoría de la infraestructura básica de esta zona, pequeña pero densamente poblada, entre la que se incluyen los sistemas que proporcionan agua, electricidad y alcantarillado. Valientes médicos voluntarios procedentes de muchos países han informado del gran número de bajas civiles, y los más afortunados pueden operar a los heridos a la luz de los generadores accionados con diésel.

La esperanza que nos queda es que cuando las hostilidades dejen de ser productivas, Israel, Hamás y los Estados Unidos aceptarán otro alto el fuego, momento en el que el lanzamiento de cohetes volverá a interrumpirse y se permitirá llegar a los palestinos supervivientes un nivel adecuado de suministros humanitarios, con el acuerdo público supervisado por la comunidad internacional. El siguiente paso posible: una paz permanente y total.



Outros textos deste afamado produtor de cacahuetes:


Un crimen de derechos humanos en Gaza em "El Mercurio" o 24 de Maio de 2008

Diplomacia indigna em "El Mundo" o 1 de Maio de 2008

Palestina: paz, no apartheid para adquirir o seu livro em Amazon.com

13.1.09

MIGUEL ÁNGEL MURADO

Este tipo ensimismado com cara de zurupeto -que na foto da esquerda calcula o tamanho da sua integridade moral- é tertuliano assalariado habitual do poderoso grupo de negócios e telecomunicação PRISA,ou PRISOE, em feliz denominação popularizada a partir de que o PSOE governante na Espanha dos anos 80 e 90 comprara com dádivas políticas e multimilhonários “cazos” a mancheta editorial, a câmbio do silêncio de três lustros de corrupção e crimes de Estado.


Também põe habitualmente o seu grão de areia para converter o jornal “La Voz de Galicia” num dos meios mais repugnantemente ánti-semitas do panorama periodístico estatal.


Considerado por muitos um “ánti-semita moderado” (¿!) gestiona um blogue onde pendura habitualmente textos do teor do que a seguir copiamos e pegamos.


Viveu uns quantos anos, subvencionado pela UNRWA num hotelazo na cidade de Jerusalém, enviando “crônicas desde o frente”. Seica agora anda enredando pela Patagônia.


Ah, é de Lugo.


UN VISTAZO DETRÁS DE LA CORTINA


Mientras la ofensiva terrestre israelí ya ha causado cien muertos más, entre ellos 26 niños, si uno levanta la cortina ensangrentada puede ver lo que ocurre entre bambalinas. En Israel es esto: el ministro de Defensa, Barak, candidato en las próximas elecciones, se ve obligado a mantener el ritmo de destrucción, pero no pierde de vista a la de Exteriores, Tzipi Livni, que tiene que evitar ahora cualquier alto el fuego o mediación, porque también ella compite en las elecciones. El primer ministro Olmert lo tiene más fácil. Procesado por corrupción y falsedad, se limita a salir en televisión y decir: “Créanme, esta guerra no es por esto, sino por esto… Créanme, a mi”. No irá a a la cárcel. Siete de los últimos ocho líderes de Israel han sido acusados o procesados por corrupción (y en el caso del expresidente Katzav de violación y abusos sexuales) y ninguno ha ido a la cárcel.

En Cisjordania, otro corrupto, el líder de la OLP Mahmud Abbas, el hombre que hizo todo lo que Israel le pidió y aún así no ha logrado nada, ya sabe que está acabado. A punto de expirar su supuesto mandato como supuesto presidente de la Autoridad Palestina, ya sólo se mantiene en la poltrona usando la violencia de su policía contra su pueblo.

Miramos más allá y vemos que en el mundo árabe empieza a cundir el nerviosismo. Decenas de diputados jordanos exigen romper el acuerdo de paz con Israel y el rey Abdala ha tenido incluso que criticar a Israel cruzando los dedos para Estados Unidos no les corte el grifo del dinero. Incluso en Egipto el dictador Murabak, a quien quizá se ha aparecido el fantasma de Sadat, está dando marcha atrás en su pacto con Israel.

Y más acá, en la UE, la presidencia checa ha tenido que pedir perdón por haber calificado la invasión de Israel de “defensiva”, como siempre Sarkozy dice una cosa y otra al mismo tiempo, y Zapatero tiene problemas con los verbos y los adverbios, porque “reitera una vez más” algo que no había dicho antes y “condena enérgicamente” algo que sólo insinúa de la manera más timorata posible. Y eso que las elecciones europeas también están cerca y muchos votantes quizá estén tomando nota de lo que dicen los partidos. Y de lo que no dicen.

Cerramos la cortina ensangrentada, y entonces aparece Gaza.


Outro surtido de delicatessen deste vividor poderede-lo achar aqui:


"La importancia de un planeado márketing de la guerra" em "La Voz de Galicia" do 8 de Janeiro de 2009.


Entrevista: "Eu era un grande admirador de Israel" no semanário do BNG "A Nosa Terra" (Maio de 2008).


"Un incidente dentro de un sistema" em "La Voz de Galicia" do 30 de Dezembro de 2008.

12.1.09

SANTIAGO ALBA RICO


Sinto um grande respeito por Santiago Alba Rico. A diferência da imensa maioria dos judeófobos que como a ele iremos agrupando neste panteão de infames, Alba Rico tem duas qualidades que, aos meus olhos, o convertem numa excepção: maneja endiabladamente bem os aparelhos necessários para exercer a dura tarefa de pensar e, para além disso, sabe escrever. E fai-no muito bem. Por isso –ao contrário que Saramago ou António Gala, que carecem de ambos atributos- é muito mais perigoso.


Temos um só problema com Santiago Alba Rico: dedica-se a defender imposturas, já seja a Revolução Bolivariana, a pretendida superioridade política e moral do gigantesco campo de concentração castrista, a luta dos gudáris de ETA, ou o gesto no que acha uma certa éxtase estética com que um rapaz árabe se despanzurra carregado até as orelhas de explossivos levando-se por diante a toda a clientela duma cafetaria em Haifa ou Jerusalém.


Alba Rico foi aluno de Gabriel Albiac –e nota-se-lhe para bem-, e depois foram companheiros impartindo aulas na Complutense, onde a muchachada de Alba Rico e Fernández Liria emborronaram o cámpus e os seus tabuleiros com todo tipo de piropos e ameaças de morte dirigidas ao autor de “La sinagoga vacía”. Hoje em dia professa-lhe um ódio visceral que verte nos seus escritos em quanto tem oportunidade –e na internet de esquerdas tem-na avondo-, mentres que o seu velho mestre, espinozista ao fim e ao cabo, simplesmente o ignora e emprega o tempo em coisas mais interessantes que o ressentimento.


O texto que pegamos a continuação, dá boa mostra do dito sobre Santiago Alba, ao tempo que corrobora que se trata de um judeófobo de tomo e lomo. Ao caldeiro dos infames com ele!





PALESTINA, EL DELITO DE EXISTIR


Prometida en 1917 a los judíos por Inglaterra, y no por Dios, hace 60 años las potencias coloniales occidentales entregaron Palestina con todos sus habitantes a una pequeña secta hebrea europea para que gestionara sus intereses en Oriente Próximo. Desde entonces, EE UU, la UE y los gobiernos árabes ancilares vienen concediendo medios y autorización al sionismo para administrar libremente el dolor de la población nativa y planificar a voluntad su linchamiento minucioso: expulsiones, masacres, limpieza étnica, destrucción de casas; asedio medieval por hambre, prisión, tortura, muros, bombardeos... Israel prolonga voluptuosamente un genocidio homeopático al que ha sucumbido ya la autoridad jurídica y moral de la ONU. Desde el principio Israel, que nunca pensó compartir el territorio palestino con sus legítimos propietarios, osciló entre la tentación de la “solución final” y la conservación de una reducida reserva nativa para uso al mismo tiempo ideológico y económico. En el ámbito internacional, el asesinato de palestinos legitima a Israel, que debe conservar algunos con vida para seguir matándolos y embelleciéndose; en el orden interno, el voto democrático de los israelíes recompensa la oferta en cadáveres palestinos de los candidatos; en términos económicos, Israel depende hoy más que nunca del negocio de la guerra y la seguridad. A veces cuesta reprimirse, pero el pragmatismo impone matar a los palestinos poco a poco; y a nosotros nos exige admirar y aplaudir a Israel por su disciplina y magnanimidad.

A los nazis nadie los comparaba con los nazis: bastaba con llamarlos asesinos. En todo caso, lo que parece que inhabilita la comparación es el hecho de que los israelíes matan palestinos y no europeos, mientras que el horror inigualable del nazismo consistió –como bien explicaba Simone Weil– en que el III Reich hizo con nosotros lo mismo que nosotros habíamos hecho siempre con los pueblos colonizados.

El linchamiento de Gaza parece perfectamente compatible con la afirmación de nuestros valores superiores. Cuando se linchaban a negros en los EE UU, y las fotografías de sus cadáveres se enviaban como felicitaciones de cumpleaños o de Navidad, lo que habían hecho –y que justificaba su ahorcamiento sin juicio– resplandecía amenazador en lo que eran. Así ocurre con los palestinos. La agresión palestina a Israel es ontológicamente anterior a la ocupación sionista, es lo primero de todo: es sencillamente su existencia. Sus gemidos son “fanáticos”, su llanto “antisemita”, su rabia –claro– “terrorista”. Sólo en este sentido puede decirse que los bombardeos de Gaza son “desproporcionados”, porque son en efecto una respuesta anticipada y una respuesta todavía insuficiente a la existencia desnuda de los palestinos; frente a esta amenaza total lo único “proporcional” sería el asesinato de un millón, de cuatro millones, de ocho millones de palestinos. Israel, una vez más, se contiene y nosotros se lo agradecemos.

Desapareció la URSS y todos aplaudimos. Desapareció Yugoslavia y nos alegramos. Han desaparecido decenas de países –Checoslovaquia y Rhodesia y la Sudáfrica racista entre otros– y no ha ocurrido nada. ¿Por qué habría de ser criminal ahora reclamar la desaparición de un Estado criminal? No nos engañemos: la única solución al problema israelí, que amenaza la paz mundial, es la disolución del Estado de Israel. Demos luego libertad a los refugiados palestinos para volver a Palestina y libertad a los judíos ex israelíes para volver a sus países de origen y que a continuación la población restante funde un nuevo Estado laico, democrático y socialista. Se dirá que esta solución no es realista. Pero ¿fue realista la partición? ¿Fue realista la resolución 242 de la ONU? ¿Fueron realistas los claudicantes acuerdos de Oslo? ¿La Hoja de Ruta? ¿Anápolis? ¿La solución de los dos Estados? ¿La democratización ejemplar de Palestina? Los palestinos tendrán que ser aún más realistas si quieren ser aceptados por la comunidad internacional, tendrán que dejar de defenderse, tendrán que dejar de gritar, tendrán que dejar de llorar, tendrán que dejar de respirar. Si los límites del realismo los dicta Israel, y los avalan EE UU, la UE y los gobiernos árabes ancilares, no hay para los palestinos ninguna esperanza. Pero si realismo es igual a genocidio, si realismo es igual a injusticia radical y crimen ininterrumpido, si realismo significa tirar a la basura definitivamente el derecho internacional, los DD HH y la civilización más elemental, si realismo quiere decir desaparición sin esperanza del pueblo palestino, entonces los palestinos tienen todo el no-derecho del mundo –a fin de existir un minuto más o sencillamente para vengarse– de utilizar también todos los medios e incluso de matarle a usted y de matarme a mí, que no hemos hecho nada para impedir que Israel ponga a la humanidad entera fuera de sí misma y que hemos perdido de esa forma al derecho a protestar, escandalizarnos y moralizar. La palabra Holocausto –sacrificio total– encaja bastante bien en lo que Israel, EE UU, la UE y los gobiernos árabes ancilares le están haciendo a todo el mundo.



Aparecido no Periódico Quincenal “Diagonal” (8-21 Janeiro 2009)




Outros textos do filho mais judeófobo da encantadora Lolo Rico:


"Invitación a la bomba" publicado o 10 de Outubro de 2005 em "Rebelión"

"De la Shoá a la Nakbah" publicado o 27 de Novembro de 2006 em "Rebelión"

"Imre Kertesz, Premio Nobel al sionismo"
publicado pelo Comité de Solidaridad con la Causa Árabe o 23 de Outubro de 2002

JOSÉ SARAMAGO


Hoje vai a última (que não derradeira) dejecção de um dos nossos infames favoritos. Cada vez que abre a boca -não sendo para louvar regimes e pessoeiros estalinistas como o seu amigo Álvaro Cunhal ou a Ilha do Rei Sol, esse paraíso do turismo revolucionário dos que procuram menores a bom preço-, é para largar contra o Estado judeu.

Aconselhável acceder ao seu afamado blogue, Cuaderno de Saramago http://cuaderno.josesaramago.org/ para fazer-se uma composição de lugar do degenerado estado da papilha neuronal do Nóbel português.


DE LAS PIEDRAS DE DAVID A LOS TANQUES DE GOLIAT

Tampoco las usa ahora. En estos últimos cincuenta años han crecido de tal manera las fuerzas y el tamaño a David que entre él y el sobrancero Goliat ya no es posible reconocer ninguna diferencia, hasta se puede decir, sin ofender la ofuscadora claridad de los hechos, que se ha convertido en un nuevo Goliat. David, hoy, es Goliat, pero un Goliat que ha dejado de cargar pesadas y en definitiva inútiles armas de bronce. El rubio David de antaño sobrevuela en helicóptero las tierras palestinas ocupadas y dispara misiles contra objetivos inermes, el delicado David de otrora tripula los más poderosos tanques del mundo y aplasta y revienta todo lo que encuentra por delante, el lírico David que cantaba loas a Betsabé, encarnado ahora en la figura gargantuesca de un criminal de guerra llamado Ariel Sharon, lanza el “poético” mensaje de que primero es necesario aplastar a los palestino para después negociar con lo que reste de ellos. En pocas palabras, en esto consiste, desde 1948, con ligeras variantes meramente tácticas, la estrategia política israelí. Intoxicados por la idea mesiánica de un Grand Israel que realice finalmente los sueños expansionistas del sionismo más radical; contaminados por la monstruosa y enraizada “certeza” de que en este catastrófico y absurdo mundo existe un pueblo elegido por Dios y que, por tanto, están automáticamente justificadas y autorizadas, en nombre también de los horrores del pasado y de los miedos de hoy, todas las acciones propias resultantes de un racismo obsesivo, psicológica y patológicamente exclusivista; educados y entrenados en la idea de que cualquier sufrimiento que hayan infligido, inflijan o puedan infligir a otros, y en particular a los palestinos, siempre estará por debajo de los que sufrieron en el Holocausto, los judíos escarban interminablemente su propia herida para que no deje de sangrar, para hacerla incurable, y enseñarla al mundo como si se tratase de una bandera. Israel hizo suyas las terribles palabras de Jehová en el Deuteronomio: “Mía es la venganza, y yo les daré su merecido”. Israel quiere que nos sintamos culpables, todos nosotros, directa o indirectamente, de los horrores del Holocausto, Israel quiere que renunciemos al más elemental juicio crítico y nos transformemos en dócil eco de su voluntad, Israel quiere que reconozcamos de jure lo que para ellos es ya un ejercicio de facto: la impunidad absoluta. Desde el punto de vista de los judíos, Israel no podrá nunca ser sometido a juicio, dado que fue torturado, gaseado y quemado en Auschwitz. Me pregunto si los judíos que murieron en los campos de concentración nazis, esos que fueron masacrados en los pogromes, esos que se pudrieron en los guetos, me pregunto si esa inmensa multitud de infelices no sentiría vergüenza de los actos infames que sus descendientes están cometiendo. Me pregunto si el hecho de haber sufrido tanto no sería la mejor causa para no hacer sufrir a otros.

Las piedras de David han cambiado de manos, ahora son los palestinos quienes las lanzan. Goliat está al otro lado, armado y equipado como nunca se ha visto a soldado alguno en la historia de las guerras, salvo, claro está, al amigo norteamericano. Ah, sí, las horrendas matanzas de civiles causadas por los terroristas suicidas… Horrendas, sí, sin duda, condenables, sí, sin duda, pero Israel todavía tiene mucho que aprender si no es capaz de entender las razones que pueden hacer que un ser humano se transforme en una bomba.

14 Tevet 5769 / 9 Janeiro 2009

10.1.09

SHULAMIT ALONI











A seguir reproduzimos um artigo da dirigente do partido esquerdista pro-árabe MERETZ e militante de Paz Agora, Shulamit Aloni, originariamente publicado (como não!) no diário israeli “Ha’aretz” há um par de meses.

Deamos começo com o artigo desta misserável à nossa particular galeria de infames.


ISRAEL: UN GENOCIDIO NO NECESITA DE CÁMARAS DE GAS

No tenemos cámaras de gas ni hornos crematorios, pero no existe por cierto un único método para llevar a cabo un genocidio.

Ya’akov Lazovik ha escrito en Ha’aretz que el gobierno del estado israelí y la nación no sabrían cómo cometer un genocidio. ¿Qué es esto, ingenuidad o hipocresía? Difícil discernir. Se sabe sí, que no hay una única forma de cometer un asesinato, y lo mismo vale para un genocidio. El escritor I. L. Peretz hablaba de ese “gato virtuoso” que no hacía correr la sangre, qué ahogaba a sus víctimas.

El gobierno israelí, con su ejército y sus instrumentos de destrucción, no sólo hace correr la sangre, sino que también ahoga a sus víctimas. ¿Cómo calificar si no, las dimensiones de una bomba de una tonelada que se deja caer en zona urbana densamente poblada? [22 de julio de 2002, en Gaza]. Oficialmente fue arrojada para acabar con un terrorista y su esposa. Sin ninguna duda, todos los otros seres humanos, entre ellos mujeres y niños, que han sido matados o heridos no cuentan en absoluto. ¿Cómo se puede explicar que se expulse a ciudadanos de sus propios hogares a las tres de la madrugada, en plena lluvia, que de inmediato se dinamite esas casas y que luego se retiren “del teatro de las operaciones” sin decir ni una palabra?

¿Cómo justificar lo que ha sucedido en Jenin? –No hemos destruido a toda la población, solamente hemos desecho 85 edificios; no fue una matanza, si ni llegamos a matar a una cincuentena de personas. ¿A cuántos habrá que matar, cuántas viviendas habrá que destruir, para que se constituya en delito? En un delito de lesa humanidad, tal como se lo define en la ley del Estado de Israel y no solamente por las leyes de Bélgica.

Todavía mejor: se pone bajo estado de sitio a toda una ciudad para permitir que los adeptos a una banda racista (tales son los ultras de las colonias o asentamientos judíos) puedan entrar a la Tumba de los Patriarcas en Hebrón, para que tanques destruyan los puestos y mostradores de frutas y legumbres, para que las topadoras derriben viviendas y para que generales en su inmenso orgullo estén dispuestos a destruir todo un barrio palestino para hacerles un favor a colonos matones. Estado de sitio, bloqueos, brutalidades, asesinatos, destrucción de viviendas de sospechosos... todo eso se ha hecho.

La orden dada por Sharon a los soldados que fueron a vengarse a Qibiah (en Jordania, en 1956); “Maximicen la pérdida de vidas y bienes”, no ha sido olvidada, por cierto. Hoy, el premier Sharon, el ministro de Defensa Shaül Mofaz y el jefe del Estado Mayor, Moshe Yaalon, los tres generales que dirigen ahora la política del gobierno, se comportan como el gato hipócrita: se dedican a asfixiar a las víctimas. Benny Alon, el ministro de gobierno actual, lo ha dicho bien claramente: “Háganle [a los palestinos] la vida tan imposible que se irán ellos por sus propios medios.”

Y eso es lo que se hace día tras día. El jefe del Estado Mayor ha anunciado que él “destruye para reconstruir”. Por “construir” sobreentiende construir nuevas colonias. Para no verse obligado a cuidar del bienestar de sus habitantes, el ejército penetra en un pueblo, mata, destruye, detiene y se repliega. Los que sobreviven en medio del desastre, las cenizas, las ruinas, no tienen más remedio que arreglárselas solos.

Israel simplemente no quiere saber de nada
Gran cantidad de nuestros niños están siendo adoctrinados. Se les dice en las escuelas que los árabes son amalecitas [enemiga bíblicos de los hebreos, tribu que se supone descendientes de Amalec] y la Biblia nos enseña que hay que aniquilar a los amalecitas. Un rabino (Israel Hess) ha escrito en un periódico de la universidad Bar-Ilan que debemos cometer un genocidio porque sus investigaciones le habían demostrado que los palestinos eran los amalecitas.
La nación israelí no proyecta un genocidio; sencillamente se niega a saber lo que pasa en “los territorios”. La nación únicamente obedece las órdenes que le dan sus legítimos representantes. Desde el asesinato del premier Ytzhak Rabin, en 1995, que quería viabilizar la paz, el punto neurálgico ha sido siempre frenar la hostilidad, pero la avaricia se impone por sobre todas las cosas y siempre se encuentra una razón para brutalizar al conjunto de habitantes de un pueblo, de cualquier pueblo, es decir para abusar de decenas de miles, de centenares de miles, porque siempre hay entre ellos algunos buscados. Basta que una persona sea buscada para poder bombardear y matar –por error, faltaba más– a mujeres, a niños, a obreros y a tantos otros seres humanos, si es que todavía se los considera tales.

Por cierto, con nuestra hipocresía, con la adoración que profesamos a nuestra “moral judía”, hacemos de modo tal que todo el mundo sepa que las víctimas palestinas son maravillosamente cuidadas en nuestros hospitales. Pero nos guardamos bien de hacer saber cuantos palestinos han sido asesinados a sangre fría en sus propias viviendas.
El genocidio que se está llevando a cabo en la actualidad no es aquel del cual fuimos nosotros las víctimas en el pasado. Como me ha dicho uno de estos generales malignos, nosotros no tenemos cámaras de gas ni hornos crematorios.



SHULAMIT ALONI

29 Outubro 2008



* Publicado en Ha’aretz, Tel-Aviv. Traducido do hebreu ao francês e publicado em Courrier International, París, no 645, 13/3/03. Traducido do francês por Luis Sabini Fernández (e publicado na revista trotskista argentina Futuros nº 6).


** Também são de autoria desta ánti-semita estes outros textos escolhidos:

"Sangue nas nossas mãos" publicado o 5 de Janeiro de 2009 em YNET Israel.

"Sim, existe apartheid em Israel" publicado o 8 de Janeiro de 2007 em Counterpounch

"Licença para assassinar civis" publicado 0 22 de Maio de 2003 em Al-Jazeerah Info